Hace unos años, un mentor de la vida me ha enseñado que uno mismo es el diamante. Sólo tiene que pulirlo, hacer un kaizen, aprender a ser cada vez mejor, brillar, ser una estrella y demostrar el brillo al mundo. Que si todos somos diamantes, porque no todos brillan, etc. Porque era muy joven, no entendía bien su punto de vista.

Estos días mi otro mentor oriental me habló nuevamente sobre esto, pero comenzamos hablando desde el punto de vista financiero.

Le había comentado que yo consideraba un automóvil como un pasivo, que había aprendido que era algo que no genera ingreso, más bien cada día pierde el valor y que genera gastos como mantenimiento, tiene que cargar combustible, etc. Y él me habló que no generalice, porque él tiene un Lamborghini de edición especial y limitada. Que en el mundo sólo existen 3 unidades porque se hizo para conmemorar el aniversario del fabricante. Según mi mentor este Lamborghini con el pasar de los años, cada vez aumenta más su valor, porque siempre hay un coleccionista loco que podrá comprar en una subasta por un valor superior. Realmente increíble.

Y le dije, será que nosotros podremos algún día acceder a un automóvil de edición especial limitada?  Para poder vender si así lo quisiera por un valor superior?  Y mi mentor me habló en ese momento sobre el valor de cada persona, el diamante interior.

Él me estaba comentando que estos días participó en una subasta en Nueva York, en donde estaban vendiendo pinturas de famosos artistas y también subasta de artefactos, joyas de famosos. Y me comentó que una joya de esmeraldas que adquirió, por un valor exorbitante, según él su valor real no es mucho (igual me pareció muy caro su valor real). Dijo que lo que daba valor a esa joya es la persona que lució esa joya antes de morir.

Me preguntó ¿Quieres dejar un legado a tu descendiente?  Tienes que ser un diamante o tener un diamante de un famoso. Y él asegura que ser diamante es más fácil que tener un diamante único en el mundo. Él había comentado que por la fama que ahora tiene en Japón, por el simple hecho de que todos lo admiran y ven como una persona a quién quieren imitar, las marcas de ropas, relojes y demás, siempre están detrás de él para que él pueda representar dichas marcas de lujo. Él no es modelo, pero a veces le hace algún favor a sus amigos millonarios y por unos millones de dólares se quita una foto con su reloj de edición especial y limitada. Y me dijo, que eso es valor. En un país como Japón que no tolera personas sin valores morales, que no tolera a personas que se equivocan públicamente, eso es valor. Pero que tuvo que sacrificarse mucho para llegar a ser lo que es hoy. Tuvo que equivocarse, arrepentirse, hacerlo de nuevo desde cero, mejorar constantemente el YO.

También me habló sobre Utsuwa no ookisa, en japonés significa el tamaño de tu bol (de arroz u otra comida). Mientras más grande el utsuwa, más arroz entrará. Que ocurre lo mismo con el ser humano, que uno tiene que pulir a uno mismo para que el utsuwa de uno mismo sea grande. Si una persona brilla, es una estrella, algún sacrificio ha hecho. Ha renunciado a muchas cosas, ha perseverado para ser mejor.

Si todos somos diamantes, y algunos brillamos y otros no. Definitivamente es porque algunos perseveraron más que otros. Pregúntate, ¿cuantas personas del mundo, te consideran a ti un diamante?

Deseamos que todos los lectores de esta página sean diamantes únicos, y muy especiales!

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