El Aguinaldo nuestro, por fin de año

Año tras año nos encontramos con la misma situación, en diciembre, el tan ansiado aguinaldo que llega a nosotros después de un año de arduo trabajo, pero a veces es tan efímero que pareciera que al tocar nuestras manos, el mismo desaparece sin que nos demos cuenta, a causa o alivio financiero que nos da el “duplicar” nuestro ingreso en la época de mayor consumo.

Esta realidad es tan nuestra y hasta la aceptamos con cierto aire de “el dinero viene y va”, o “me esforcé para obtener esto, entonces lo voy a disfrutar”, entre otras frases tan conocidas y repetidas, casi como un himno de nuestro estilo de vida; pero, esta situación puede cambiar, no debemos pensar que “así es la vida”, debemos pensar en darle un giro positivo a nuestras vidas, un cambio hacia la prosperidad.

El AGUINALDO llega a nuestras manos en tan solo unos días, tal vez tengamos ya planes para el mismo (pagar unas cuentas, arreglar el auto, comprar la ropa que tanto nos gusta, realizar el viaje de vacaciones, entre otros) o tal vez, aún no tengamos definido qué hacer con este dinero extra que estaremos percibiendo, pero primero, aclaremos ciertos puntos: El aguinaldo es una remuneración que se percibe una vez al año (al menos la mayoría de las veces), se obtiene como resultado de sumar el salario percibido durante el año, dividirlo entre 12 meses y luego multiplicarlo por la cantidad de meses trabajados.

Tu primera gran inversión debe ser en ti mismo […]

Al cobrar esta remuneración, lo ideal sería pensar en destinar de forma metódica, disciplinada y ordenada: al consumo, al ahorro y a la inversión, estableciendo prioridades entre estas alternativas. Cuando nos referimos al consumo, estamos hablando del dinero que destinamos a gastar en bienes y servicios que nos producen una satisfacción al momento de consumirlos, pero no generan una rentabilidad o un ingreso; al hablar de ahorro, nos referimos al dinero que no destinamos a consumir y que tampoco genera una rentabilidad, pero es dinero con el cual contamos por cualquier eventualidad(es importante resaltar también que el ahorro debe estar ligado a una meta, de modo a que el cumplimiento de esa meta genere disciplina y cultura de ahorro).

Por último (pero no menos importante) la inversión, que no es otra cosa que colocar dinero en una opción que genere una rentabilidad. Al hablar de inversión no solo me refiero a invertir en el Mercado Financiero, en un Negocio o Emprendimiento o en la compra de bienes para luego venderlos cuando suban de valor; también me refiero a invertir en uno mismo, invertir en capacitaciones, en libros, en conocimiento en general. Se trata de conocer más sobre aquello que nos apasiona, sobre aquello a lo que nos queramos dedicar o aquello que nos gustaría hacer.

Muchos dirán que invertir es peligroso, que es arriesgado, que se puede perder el dinero que tanto cuesta conseguir, pero, solo puedo decirles una cosa: le tememos a aquello que no conocemos, el riesgo existe porque nos lanzamos a lo desconocido, porque decidimos sin tener un fundamento, sin conocer aquello en lo que estamos. Pero debemos ser siempre optimistas, creer en nosotros mismo, pero esa confianza nos la puede brindar la correcta preparación y educación orientada al resultado.

Tu primera gran inversión debe ser en ti mismo, en tu formación, en vencer tus miedos, tus dudas, en seguir a tu curiosidad a lugares no antes explorados: compra unos buenos libros sobre Educación Financiera, invierte en un curso o taller sobre Finanzas Personales, investiga sobre los productos financieros y sobre el cómo puedes utilizarlos para tu beneficio, escucha y aprende sobre la experiencia de otros, pero, por sobre todo, decide inteligentemente el cómo y en qué vas a utilizar este dinero extra del aguinaldo. A continuación te dejo un ejemplo de cómo puedes invertir tu aguinaldo, pero recuerda, esta es solo una sugerencia, tú puedes encontrar tu propia forma.

libros
Primero, destina el 30% de tu aguinaldo para ahorro: apertura una caja de ahorro a la vista en cualquier institución financiera y guárdalo ahí.

Segundo, compra algunos libros: El Hombre más Rico de Babilonia, de George S. Classon; Padre Rico, Padre Pobre, de Robert Kiyosaki; Hablando de Dinero, de Gloria Ayala Person (autora paraguaya); Cómo llego a fin de mes, de Andrés Panasiuk; entre otros.

Tercero, si tienes algunas deudas financieras, ya sea de préstamo, tarjeta de crédito o cuota de algún bien que hayas adquirido, adelanta al menos una cuota de la obligación que tenga el menor monto cuota.

Cuarto, utiliza el dinero que sobra para comprarte a ti mismo o a tus seres queridos, un regalo de tu preferencia o mejor aún, comparte momentos con tus seres queridos, ya que los recuerdos perduran y dan alegría al alma.”

Espero que este artículo haya podido ayudarte a tomar mejores decisiones y a cambiar la perspectiva de tu vida, ayudándote a administrar mejor este dinero extra que estás percibiendo.

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